ARREPENTIMIENTO Y BAUTISMO
Colaboración de Paco Pérez
El
sufrimiento del pueblo de Israel se repitió en más de una ocasión y en esas
circunstancias se nos muestra cómo confiaba en que el Señor los perdonaría y
los devolvería a la tierra de donde salieron, los profetas se encargaban de
mantenerles viva esta esperanza.
Se
repitieron estas desgracias porque siempre ha ocurrido igual, los hombres no
nos cansamos de ofender a Dios y, si miramos retrospectivamente en los hechos
que el pueblo elegido vivió en el desierto antes de entrar en la “tierra prometida”, se comprenderá mejor
la actuación de Juan “El Bautista”.
El
mal comportamiento del pueblo dio lugar a su deportación a Egipto y allí sufrió
las calamidades propias de la esclavitud. Cuando Dios los escuchó y decidió
concederles el perdón los llevó hasta el desierto y allí los probó, las
circunstancias hicieron que estuvieran vagando por él durante cuarenta años,
porque permanentemente estuvieron protestando y enfrentándose a Él y por eso
sólo entraron en la tierra que les prometió los menores de veinte años, guiados
por Josué y Caleb.
Cuando
Juan “El Bautista” comprueba el grado de descomposición social y
religiosa en que se encuentra el pueblo elegido abandona su posición de “casta
sacerdotal”, la tierra sagrada de
Israel y se marchó al desierto y hasta allí fue llevado por la fuerza del
Espíritu de Dios. Meditó en la
soledad del lugar sobre lo que ocurría a su pueblo, se enriqueció con sus reflexiones y comenzó a predicar su mensaje: [Israel está corrompido por la
maldad, les aconsejó abandonar el estado de pecado en que vivían y les
pidió que confesaran sus pecados y se
convirtieran radicalmente a Dios para que Él los perdonara.].
La
propuesta que les hizo Juan fue porque el pueblo necesitaba una purificación
total y, si lo hacía, ya podría restablecer de nuevo la Alianza con Dios.
Juan
les hablaba con la fuerza de quien está convencido de algo,
Dios
era para él el centro de todo y en Él teníamos que buscar la salvación pues
sólo una cosa era decisiva y urgente: [Convertirse
a Dios y acogerse a su perdón.].
La
figura de Juan nos muestra el camino, Jesús lo respaldó y acudió a su
predicación… ¿No es un aval suficiente
para creer en su propuesta de cambio?
Él no los
invitó a un cambio suave, no… ¿Por qué?
Si
la situación del pueblo era crítica en sus relaciones con Dios pues no podía
proponerles compromisos de medio pelo para solucionarles su situación y de ahí
la radicalidad del mensaje de Juan, por eso les enseñó que no estaba conforme
con la religiosidad que se practicaba en el templo pues necesitaba un cambio
drástico… ¿Qué hizo?
Se
marchó al desierto para darles ejemplo y les enseñó que la nueva liberación de
Israel se debía iniciar donde había
comenzado la primera, que una vez purificados volvieran hasta el río Jordán y
que al cruzarlo se bautizaran para recibir el
perdón de los pecados.
Juan
les hablaba con la fuerza de quien está convencido de algo,
Dios
era para él el centro de todo y en Él había que buscar la salvación pues sólo
una cosa era decisiva y urgente: Convertirse
y acogerse a su perdón.
La
figura de Juan nos muestra el camino, Jesús lo respaldó y acudió a su lugar de predicación…
¿No es un aval suficiente para creer en
su propuesta de cambio?
Él
no los invitó a un cambio suave, no… ¿Por qué?
Si
la situación del pueblo era crítica en sus relaciones con Dios pues no podía
proponerles compromisos de medio pelo para restablecer su situación y de ahí la
radicalidad de su mensaje, por eso se mostró disconforme con la religiosidad
que se practicaba en el templo pues necesitaba un cambio drástico… ¿Qué hizo?
Se
marchó al desierto y así les enseñó que la
nueva liberación de Israel se debía iniciar
donde había comenzado la primera, en el desierto; que una vez purificados volvieran hasta el río
Jordán; que lo cruzaran y se bautizaran para recibir el perdón de los pecados.
Unos
años después, Pablo puso en marcha un proyecto renovador, ayudado por un grupo
de cristianos, con la finalidad de poner en marcha la obligación de los
cristianos, propagar el Evangelio. Él pedía que el amor creciera entre los
creyentes, una actitud que nos conduciría a conocer y a profundizar más en la
realidad de la sociedad donde vivimos, así podremos encontrar cada día nuevos
caminos que nos ayuden a solucionar los problemas que se van presentando… ¿Qué debemos hacer?
No
hay caminos ni actuaciones exactas o las que sean mejores o peores porque cada
situación que se nos presente será diferente y la respuesta que habrá que dar
también. Lo único invariable para todos los casos será el empuje de la fe para
que la actuación cristiana esté impregnada de alegría y amor al necesitado.
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