sábado, 2 de diciembre de 2017

EL ADVIENTO I

Colaboración de Paco Pérez
VIGILANCIA Y ESPERANZA
Los hombres culpan a Dios de sus problemas y lo hacen cuando no reflexionan ni reconocen las cosas buenas que han recibido de Él. Cuando las personas son justas Dios está a su lado y todo les sale bien pero cuando no actúan con corrección sus acciones son las que les cierran las puertas y todo les sale al revés. Al llegar a este punto, la pobreza y la marginación les hace sentirse desamparados por la sociedad, señalan como culpables a Dios y a quienes dirigen nuestros destinos y piden justicia y cambios en el formato social que nos rige.

Esta realidad nos debe llevar a comprender que debemos hacer una transformación profunda del sistema pero sin olvidarnos de que en el cambio nos tenemos que involucrar todos para evitar situaciones de esa índole.
Pablo sigue esa línea y nos recuerda que debemos comprometernos con la participar porque hemos recibido al nacer unos dones que deben ejercitarse para que, cuando acontezca la segunda venida de Jesús, no los hayamos trabajado en la línea que Él nos enseñó y, por comodidad, los tengamos bien guardados para que no se nos pierdan.
Los primeros cristianos estaban convencidos de que ejercitarlos era el camino porque ese acontecimiento deseado lo verían ellos, e incluso el apóstol también participaba de esa creencia, y por ella comenzaron a vivir una vida en común tal que vendían sus propiedades para compartirlo todo en la comunidad.
Cuando Jesús vivió entre los hombres nos enseñó a trabajar por el Reino de Dios, una labor que no debemos dejar parada nunca porque de hacerlo quedaríamos estancados y nos llevaría a la involución personal y colectiva, por esa razón nos animó a estar VIGILANTES siempre porque, siguiendo el refranero popular: El pez que no nada se lo lleva la corriente.
El Adviento es el tiempo propicio para estar vigilantes en el desarrollo de nuestros compromisos con Jesús e intentar poner en marcha el Reino de Dios pues actuar bien nos generará la satisfacción del deber cumplido y nos regalará la esperanza de ser acogidos.




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