jueves, 7 de marzo de 2019

EL AUGE DE LA TECNOLOGÍA Y LA ABOLICIÓN DE LA CULTURA


Colaboración de Manuel Sánchez García
Querida comunidad, querid@s amig@s:
El hecho de que escriba estas pequeñas líneas, no es, sin duda alguna, el que pretenda llamar la atención, pues sería una desfachatez y un craso error por parte del que os habla. 
Este tema, del que hablaré más adelante, ha sido fruto de una cadena de vivencias a lo largo del tiempo, con personas tan dispares como culturas tiene el mundo y, del que tenemos que estarle bien agradecidos.
No obstante, tras esta leve pincelada de introducción os comento mi descontento.

Ya a finales de los 90 del siglo pasado, tras el auge de la tecnología en el campo del ocio y tras una rápida carrera por ser los primeros en esta materia, han caído como gotas de cal en las sociedades de todo el mundo, entrando en una cadena de consumismo de “aparatos” creados para no ejercitar nuestro mecanismo más importante, el cerebro y el hecho de pensar.
Este tipo de tecnologías, están haciéndonos olvidar problemas que hemos de solucionar... pero, sin duda alguna, y creo que la peor de todas, es el distanciamiento cada vez mayor de la propia familia.
La televisión está hecha intencionadamente, cada vez más, para el ignorante, el analfabeto y el que no piensa o no quiere pensar. Programas que no dejan huellas educativas ni culturales, programas donde, sobre todo, la juventud, está anticipándose a la vida misma, es decir, están averiguando cosas que les llegarán con el tiempo...
Las personas y, en especial, los jóvenes, estamos hechos de cartón, siendo la mayoría conformistas y cómodos a la hora de tomar decisiones, cosa que servirá de poco para cambiar a mejor, para dejar huella como otros dejaron para nosotros...
La sociedad ya no quiere leer (novela, poesía...), no quiere escribir, no escucha música (renacentista, barroca, clásica, romántica...), no quiere ver obras teatrales, revistas musicales, comedias musicales, zarzuela, ópera, no quiere aprender del cine propio de nuestro país (cine español, desde los años treinta en adelante) y del que tanto se aprende en cuanto a lenguajes, forma de vida de nuestros antepasados... En definitiva, no quieren nada que requiera un poco de esfuerzo y que desprenda levemente a cultura.
Habitualmente, casi toda la sociedad, llaman arcaicos y dejan en evidencia a las pocas personas que leen, escuchan u observan todo lo mencionado anteriormente, como si fuéramos especie de otro planeta muy lejano.
Hay que aprender de las tecnologías útiles, de la modernidad en la que estamos abocados pero, no sin olvidar ni menospreciar, puntos culturales y esenciales de los que debemos de sentirnos más que orgullosos, porque si la modernidad solo trata de erradicar todo lo anterior, yo, por mi parte, seré un obsoleto anticuado del siglo XXI.
Comprendo y sé que muchos de nosotros no estamos acostumbrados a algunas actividades citadas pero, son tan importantes y esenciales que nos elevarán como personas y, culturalmente nos abrirá nuevos caminos para entenderlo todo con más claridad.
Es por ello, de que se necesita un mínimo de interés por aprender nuevas actividades que están bien lejos de nuestro confort diario. Solo así, aprenderán a respetar, a relacionar todo en un mismo contexto y, por tanto, te harán pensar, porque la persona que ni duda ni piensa, es un problema para los demás.
¡HE DICHO!



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