viernes, 8 de diciembre de 2023

EL ADVIENTO II

 Colaboración de Paco Pérez

CAMBIO PERSONAL Y RESPUESTA

El pueblo de Israel no cumplió siempre con el Señor y vivieron la experiencia de las deportaciones, estas adversidades les hacían sufrir, perdían la tranquilidad y culpaban al Señor.

Estando en Babilonia se sintieron abandonados, el profeta les mantuvo levantado el ánimo y un día les comunicó que el Señor los había perdonado y que regresarían.

Con este anuncio recuperaron la ilusión y la esperanza que habían perdido, se cumplió cuando el rey Ciro conquistó Babilonia, los liberó y regresaron a Israel.

Este hecho nos enseña que Dios mueve, silenciosamente, los acontecimientos para conseguir el fin que persigue, manifestarnos sin trompetería que nos ayuda siempre y que lo hace con procedimientos diferentes e invisibles. En este acontecimiento facilitando la victoria de Ciro.

Más adelante, Pedro también confirmó que el Señor no se olvida de nosotros ni tarda en respondernos pues sólo desea que no nos desesperemos, que tengamos tiempo de reflexionar y que modifiquemos el comportamiento. Así, lo que parece abandono, u olvido, sólo es la actitud amorosa del padre que siempre perdona y espera paciente a que sus hijos se conviertan, rectifiquen y se salven.

Juan El Bautista” evangelizó comunicándoles la llegada de Jesús, lo presentó como aquel que allanaría los caminos que fueron deteriorados con la injusticia y, de manera sencilla, les propuso la conversión, el arrepentimiento de los pecados, el “bautismo” y el perdón.

Vivió en el desierto alejado de la grandiosidad del Templo, comiendo y vistiendo con lo que encontraba en él y sin buscar el protagonismo pues decía que él sólo era el instrumento necesario que facilitaría la llegada del que vendría después, Jesús.

Como decía y hacía, su ejemplo facilitó la comprensión del mensaje y las personas acudían a él para bautizarse.

La acción benefactora de Dios en nuestras vidas sigue sin ser percibida por nosotros dos mil veintitrés años después porque no hemos logrado que haya un modelo social de convivencia más justo y digno para todos. Ante esta realidad considero que hemos fracasado pues no hemos sabido eliminar, mediante el amor al prójimo y la justicia social, la opresión que ejerce la pobreza en quienes continúan sin comer y sin techo.

 

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