A LA MEMORIA DE
ANDRÉS CALLES
Colaboración de José Carlos
Castellano Calles
De
la utópica igualdad perseguidor,
defensor
de los más necesitados.
Con
trabajo y esfuerzo, de aliados,
luchó por un mundo justo y mejor.
Colaboración de Paco Pérez
DEBEMOS
ESPERAR A JESÚS CON ESPERANZA
Los reyes de Israel no gobernaban acertadamente, el Señor les daba la espalda y el pueblo sufría las consecuencias, en este caso el peligro les vendría de Babilonia y Jeremías les anunció qué podía pasarles. El profeta, a pesar de conocer lo que ocurriría, hizo cosas visibles que fueran para ellos mensajes de esperanza. También les recordó la promesa que hizo el Señor a David, la venida del Mesías, el que actuaría con justicia y salvaría a su pueblo. Pasaron los años y vino Jesús, les anunciaba las cosas que ocurrirían más adelante y empleaba una simbología que no era entendida por las personas, cuando les anunció qué le pasaría a Jerusalén ellos pensaron en el final de los tiempos.
Colaboración de Paco Pérez
LO QUE PUDO SER, Y NO FUE
RECORDANDO A D. ÁNGEL MÉNDEZ ORBEGOZO
Hace
tiempo publiqué la historia de unos villargordeños
que trabajaban en el “molino aceitero”
de esta finca de olivar y, mientras lo hacía, recordé las cosas buenas que D. Ángel hizo por las gentes de nuestro
pueblo. Ocurrió porque siempre que escuché a las personas mayores hablar de él lo
hacían con respeto, se mostraban muy agradecidos por lo que hizo aquí y
lamentaban que unos milicianos republicanos lo mataran en Jaén… ¿Por qué lo hicieron?
No sé qué razones tendrían para ejecutarlo pues aquí sólo se comenta de él que fue un hombre que ejerciendo su profesión hizo cosas importantes en la capital y en otros pueblos de la provincia. Hace ya tantos años de estos hechos que hasta es posible que las generaciones actuales ni se hayan preguntado en más de una ocasión… ¿Quién fue D. Ángel Méndez Orbegozo para que le pusieran su nombre a una calle de nuestro pueblo?
Colaboración de Paco Pérez
REY DE LOS JUDÍOS Y DE TODOS
Cuando el pueblo judío fue deportado a Egipto vivió esclavizado y, al ser liberado, comprendió que Dios había sido el autor de esa gesta, entonces proclamaron que ese Dios grande era el rey de Israel. Al regresar comprobaron que el tiempo no había solucionado los problemas pues se encontraron de nuevo con la injusticia que venía de los poderes y del abuso de los ricos, estas realidades hacían vivir a los pobres en situación permanente de precariedad. Pasaron los años, los reyes no acabaron con esa situación de injusticia y de nuevo sufrieron la deportación, en esta ocasión los llevaron a Babilonia. Allí vivieron de nuevo esclavizados, y desilusionados con Dios, pero los profetas les mantenían la esperanza hablándoles de la liberación, uno de ellos fue Daniel. Éste, durante el sueño, tuvo la experiencia de conocer a Jesús, la labor que desarrollaría con los hombres, que sería reconocido como rey de los judíos y respetado por todos los pueblos y después regresaría con el Padre. Cuando regresaron a Israel comprobaron que todo seguía igual.
Colaboración de Paco Pérez
NO PERDEREMOS LA ESPERANZA
El
sufrimiento siempre hizo pensar a las personas que el final de los tiempos
estaba cerca, en esa situación escribió el profeta Daniel el texto en el
que, contrariado por el dolor que se causaba a las personas de su entorno, les
anunció que vendría precedido de una situación social caótica en
la que habría mucho sufrimiento y entonces el gran defensor de las
personas acudiría, se despertarían los que ya habían muerto, se presentarían en
el gran juicio final y en él unos serían salvados y otros condenados.
Marcos escribió afectado por el sufrimiento que estaban ocasionando los romanos al pueblo judío, hechos que demostraron lo que Jesús les dijo hacía años, y lo hizo para anunciarles que para cambiar el sistema de gobierno opresor que había tendrían que sufrir mucho. Como hacerlo era complicado les habló de los peligros que acechaban, las invasiones de pueblos lejanos que eran impulsadas por la ambición, Israel las padeció.
Colaboración de M. Sánchez/J. Martínez
A la memoria de
Alfonso Carretero Saeta
Ya
no florecerán hermosas las flores
ni
los campos de nuestra primavera,
¿dónde
quedarán todos esos colores?
¿Dónde
irán los arpegios de mi trompeta?
El
agua del manantial inadvertido
retoña
tu música en dolor risueño.
Es
ajeno el sueño al duro olvido,
la vida es de nadie, ni de su dueño.
Colaboración de Paco Pérez
¿LO HACEMOS?
Elías visitó Sarepta,
una población de Fenicia donde sus habitantes habían sido educados en una
creencia equivocada, el dios Baal les daba las cosechas para que se
alimentaran y el profeta, con el milagro que hizo en presencia de la viuda,
demostró que fue Dios el que hizo que no se agotaran la harina y el
aceite de sus vasijas para premiar la generosidad de aquella señora que compartió
con el profeta la poca comida que le quedaba.
Con esta acción se comprueba que el Señor no abandona a las personas que creen en Él, actúan guiados por sus mandamientos y son empujados a las buenas obras por la fuerza de la fe. También les demostró, con lo sucedido, que los dioses jamás realizan acciones buenas para las personas.