martes, 14 de abril de 2015

CHISTOLOGÍA NERJEÑA EN LA CAFETERÍA

Colaboración de Paco Pérez
EL MAESTRO Y UN ALUMNO
Un día, en clase de Matemáticas, el maestro enseñaba a sus alumnos una técnica de cálculo mental para aplicarla en las sumas. Mientras lo hacía observó que un alumno no estaba atendiendo y cuando acabó le dijo:

- Manolito, sal a la pizarra y coge la tiza que vamos a practicar lo que he explicado, harás una cuenta de sumar.
El niño hizo lo que le pidió el maestro y esperó a ver qué le decía. El maestro le habló de nuevo para informarle de lo que iban a hacer:
- Vamos a trabajar sólo con números de tres dígitos, será muy sencillo. Escribe el número 236, ahora el 140 y, por último, el 320.
El maestro espero a que el alumno acabara la colocación de los números y entonces le ordenó:
- Ahora… ¡¡¡Ajústala!!!
El alumno emitió, de inmediato, un grito:

- ¡¡¡Uuuuuuu!!!
LOS LADRONES DE CORTIJOS
Un padre y su hijo salen con el burro al campo para trabajar en lo ajeno, trasladaban a su domicilio lo que encontraban a su paso.
Un día llegan a un cortijo y, como sus dueños no estaban,  comienzan a trabajar. Cada uno llevaba como herramienta un saco e iban por lados diferentes pero cerca el uno del otro. El muchacho encontró dos gallinas en los alrededores y fue con ellas hasta su padre para enseñárselas y le gritó:
- ¡¡¡Paaaapa, miiiiira, dos gallinas!!!
Su padre lo miró y le ordenó con energía:
- ¡¡¡Aaal saco!!!
Siguieron trabajando y un rato después regresa el hijo muy contento con su nuevo hallazgo:
- ¡¡¡Paaaaapa, una espiocha nueviiiiica!!!
El padre, muy cabreado, le dice:
- ¡¡¡Sinvergüenza, no te tengo dicho que nunca cojas lo que no es tuyo!!!

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