sábado, 20 de junio de 2026

VENCER EL MIEDO

 Colaboración de Paco Pérez

PROCLAMAR LA VERDAD

TEXTOS, para meditarlos:

1ª LECTURA: JEREMÍAS 20, 10-13

Dijo Jeremías:

Oía el cuchicheo de la gente: "Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo." Mis amigos acechaban mi traspié: "A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él."
Pero el Señor está conmigo, como fuerte/soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos. Porque a ti encomendé mi causa.
Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos.

SALMO RESPONSORIAL: 68

R. Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R.
Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.
Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas. R.

2ª LECTURA: ROMANOS 5, 12-15

Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una trasgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la trasgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.

EVANGELIO: MATEO 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.
Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. 

¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.

Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo, también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.

REFLEXIÓN:

Evangelizar nunca fue tarea fácil y hacerlo les causaba miedo porque la convivencia era frágil, esta realidad hacía que las personas no se comportarán como hermanos y entonces comprobaban que sólo Dios apoya a quienes defienden la verdad, aunque en los momentos malos pensemos que no está a nuestro lado.

Jeremías, aconsejándoles lo que debían hacer, se enfrentó al pueblo y a los dirigentes pero no lo aceptaron y lo persiguieron, se quejó al Señor por sufrir las consecuencias de realizar esa ingrata labor pero la fe le hizo recapacitar y se sintió protegido por Él.

Jesús, con ejemplos, les mostró la diferencia que hay entre lo humano y lo divino comparando las consecuencias que se derivan de nuestros actos incorrectos con los que puede realizar el Señor para castigar los comportamientos inadecuados que tenemos, a veces, al hacer algunas personas lo impensable para conseguir sus objetivos, decidir sobre la vida de otras y hacerlo porque desconocen que no pueden acabar con sus almas pues éstas pertenecen a Dios.

Les aconsejó despreocuparse de lo que acontece en el entorno porque todo sale a la luz después y se sabrá, los animó a defender sin miedo a Dios porque Él lo tendrá presente y no lo olvidará. Les propuso que actuaran con prudencia para evitar ser rechazados, levantarse con ilusión y no perder la esperanza.

Pablo compara lo que hacen las personas y Dios pues así podemos ver mejor la diferencia que hay entre las consecuencias que se derivan de nuestros actos y los suyos: Por el pecado de Adán, falló un hombre y la humanidad fue condenada a morir. Pasaron los años y con la muerte de Jesús, un hombre, todos fuimos perdonados y salvados.

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