Colaboración de Paco Pérez
LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO
Los discípulos
estaban en una casa encerrados, temían a los judíos, no habían comprendido lo
ocurrido y no sabían qué hacer. Dominados por esa situación recibieron la
visita de Jesús, los saludó deseándoles la PAZ y se identificó
mostrándoles las heridas de las manos y el costado. Ellos, cuando vieron esas
realidades tangibles en su cuerpo lo reconocieron y se mostraron felices.
Después les comunicó que había sido enviado al mundo por el Padre y ahora, por ese poder que había recibido, Él los enviaba a predicar dándoles el poder de perdonar y retener los pecados, sopló sobre ellos, se produjo un gran viento acompañado de un ruido extraño, aparecieron sobre ellos unas lenguas de fuego y recibieron el Espíritu Santo.

