Colaboración de Paco Pérez
DIOS NO EXCLUYE, ACOGE
La fe encauza nuestros pasos por el buen camino cuando escuchamos al Señor porque Él siempre se preocupa de nosotros aunque su forma de manifestarse a las personas haya
ido cambiando con el paso de los años.
Un ejemplo lo tenemos en el relato de Naamán, en él se nos enseña que al Señor no le importó que él fuera general sino la humildad que había mostrado al aceptar que una esclava le aconsejara acudir al profeta Eliseo para que le ayudara, lo hizo, Dios lo valoró y quedó curado.