Colaboración de Paco Pérez
Y CONDENA AL JUSTO
El comportamiento
humano, a veces, es incorrecto
porque ocurrió antes de Jesús, cuando
Él vivía y ahora. Quienes actúan así
generan injusticia pues empujan a
otras personas a pasar por pruebas difíciles al tener que decidir sobre qué postura
deben adoptar ante
el comportamiento violento en que viven
como consecuencia del egoísmo y de
la ausencia de principios básicos, influencias
que actúan como acelerador del mal y no como freno.
Jesús, al final de su vida pública, lo padeció por culpa del modelo social corrompido que había y, por afectarle a Él, conocemos que quienes tenían el poder religioso y político actuaban manejando los hilos de la injusticia para impulsar, por intereses personales, unas acusaciones infundadas que nacían de sus temores a perder el poder y a que hubiera revueltas ciudadanas. Con argumentos sustentados en esos intereses personales o corporativos presentaron a Jesús como un personaje peligroso y así pudieron acusarlo, apresarlo, interrogarlo, lincharlo física y moralmente y matarlo.