viernes, 4 de septiembre de 2026

LA COMUNIDAD

                                            Colaboración de Paco Pérez

¿SOMOS RESPONSABLES?

TEXTOS, para meditarlos:

1ª LECTURA: EZEQUIEL 33, 7-9

Así dice el Señor:
«A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte.

Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte!", y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida.»

SALMO RESPONSORIAL: 94

R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.

Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.R.

Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R.

2ª LECTURA: ROMANOS 13, 8-10

Hermanos:
A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

EVANGELIO: MATEO 18, 15-20

Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.

Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.

Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro además que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

REFLEXIÓN:

Vivir en comunidad nunca fue fácil pero el Señor siempre orientó a su pueblo, aunque estuviera en el cautiverio, cuando se impacientaba porque no les llegaba la liberación prometida. Ezequiel también estaba cautivo y él les comunicó el deseo del Señor: Ayudar a quienes vivían descarriados para que cambiaran pues si no lo intentaban se perderían por no haber recibido ayuda y Él pediría después responsabilidades a quienes no les hubieran ayudado. No obstante, quienes lo hicieran y fracasaran se salvarían y la responsabilidad sería de quienes no escuchan.

Jesús ayudaba a quienes acudían, cada día eran más, y les hacía ver que formar parte de la comunidad implicaba el seguimiento y la práctica de sus enseñanzas. Intentarlo podía ser muy gratificante pero no sería fácil integrarse plenamente en ella si antes no se preocupaban de conocer lo que decía y practicar lo que hacía. Superaban, y superan, ese proceso quienes logran despojarse de las miserias que esclavizan pues así sí se opera en las personas la transformación interior necesaria para que con el empuje invisible del Espíritu Santo el cambio nos haga vencer al egoísmo, aprender a amar a los demás y ser solidarios. Logrado el objetivo irradiaremos en nuestro entorno alegría y paz porque seremos sencillos, tolerantes, agradables, generosos, justos y controlaremos nuestros impulsos equivocados. Así, nuestra comunidad será aceptada por las acciones positivas de sus miembros.

En la comunidad cristiana no debe haber ni primeros ni últimos, todos serán iguales y así, con el ejemplo del grupo, el entorno visualizará mejor el mensaje de vivir practicando la paz, la verdad, la justicia y la preocupados por la solución de los problemas ajenos.

Pablo nos habla de la esencia del espíritu comunitario: [“No deber nada a los demás” y, si acaso, sólo “amor” porque “amar a los demás” hace que quienes lo practican estén cumpliendo con la Ley de Dios pues todos los demás preceptos o mandamientos religiosos se resumen en “amar a Dios y al prójimo”.].

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