Colaboración de Paco Pérez
IMPLICA CAMBIAR
TEXTOS, para meditarlos:
1ª LECTURA: ISAÍAS 8, 23b-9, 3
SALMO
RESPONSORIAL: 26
Una
cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de
mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. R.
Espero
gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé
valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R.
2ª LECTURA: CORINTIOS 1,
10-13.17
EVANGELIO: MATEO
4, 12-23
Al enterarse Jesús que
habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en
Cafarnaún junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí.
Entonces comenzó Jesús a
predicar diciendo: Convertíos porque está cerca el Reino de los Cielos.
Paseando junto al lago de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores.
Les dijo: venid y seguidme
y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y le
siguieron.
Y pasando adelante vio a
otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo y a Juan, que estaban en la
barca repasando las redes. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la
barca y a su padre y lo siguieron.
"Recorría toda
Galilea enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del Reino curando
las enfermedades y dolencias del pueblo".
REFLEXIÓN:
Las
personas nos vemos influenciadas por una serie de circunstancias que
condicionan nuestro camino: La familia y el lugar donde nacemos por sus
particularidades, la cultura personal que recibimos de las instituciones, la
religión que abrazamos, el clima político-social que nos rodea…
Jesús tampoco
se vio libre de esas influencias y ahí tenemos que fijarnos para comprender
mejor cómo actuaba en su entorno y la respuesta que le dieron. Los galileos
estaban mal vistos y Él era considerado como tal porque vivía en Nazaret, ese
trato injusto hacia Él demuestra que creemos las historias que se adjudican a
las personas sin comprobar su veracidad.
¿Ha
cambiado la sociedad ese comportamiento?
No, se siguen
dando noticias y son elevadas a la categoría de ciertas. Acusaban a los galileos
de belicosos y rebeldes y daban por cierto que todos eran iguales, una
injusticia que desmonta Jesús al predicar la igualdad y la no violencia, lo
contrario. Allí comenzó el anuncio del Reino de Dios y, con su predicación, consiguió
que la mayor parte de sus gentes se llenaran de esperanza.
¿Fue, y
es, fácil entender a Dios?
Considero
que no porque cuando sufrieron la invasión de otros pueblos pensaron que los
había abandonado cuando la realidad era otra, siempre se preocupó de ellos y les
ayudó para que retornaran a casa. En Isaías, leemos: [El pueblo que caminaba en
tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras, y una luz les brilló.].
Hoy,
seguimos teniendo dudas y haciéndonos las mismas preguntas cuando la adversidad
nos visita… ¿Por qué?
Porque aún
no hemos comprendido que a Dios no se le puede entender a simple vista debido a
que la magnitud de su grandeza nos lo impide. La incomprensión del hecho
religioso es lo que más daño nos hace pero no nos preocupamos de seguir
profundizando en la sencillez de su ejemplo.
Pablo
nos habla de las peleas que mantenían en las comunidades que se formaron
después de Jesús y, a pesar del tiempo transcurrido, seguimos adoptando
posturas incorrectas cuando algunas personas afirman creer en Dios y no en los
curas, un error, porque ellos trabajan para ayudarnos a conocer y comprender lo
que hicieron Jesús, sus discípulos y los integrantes de las primeras
comunidades cristianas. Los apóstoles abandonaron trabajo y familia, para seguir
a Jesús, una aventura desconocida para ellos… ¿Hemos pensado alguna vez si nosotros
lo hubiéramos hecho para seguirlo y sufrir?
Jesús
nos pide que, en decisión personal, cambiemos nuestro comportamiento equivocado.
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