Colaboración de Paco Pérez
La figura del “Buen pastor” nos recuerda siempre cuáles
son las obligaciones de los cristianos para quienes más necesitan nuestra ayuda
o nuestros cuidados. Jesús tomó este ejemplo de lo cotidiano de su entorno, el
pastoreo. Esta profesión era una forma de conseguir el sustento de la familia y
su práctica llevaba aparejada una serie de obligaciones y peligros: Alimañas y
ladrones de ganado. El pastor conocía su trabajo y siempre procuraba dar las
respuestas adecuadas cuando se presentaban las dificultades. Un aspecto muy
importante de esta profesión es resaltado por Jesús: “El buen pastor debe conocer a sus ovejas y éstas a él”.
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