viernes, 7 de agosto de 2026

DIOS SIEMPRE AYUDA

                                            Colaboración de Paco Pérez

LAS PERSONAS DUDAN

TEXTOS, para meditarlos:

1ª LECTURA: 1º REYES 19, 9A. 11- 13ª

En aquellos días, cuando Elías llegó al Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la noche. El Señor le dijo:

- «Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor… ¡El Señor va a pasar!»

Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hacia trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego.

Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva.

SALMO RESPONSORIAL: 84

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.       

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.» La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R.

El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R

2ª LECTURA: ROMANOS 9, 1-5

Hermanos:
Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo.

Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

EVANGELIO: MATEO 14, 22-33

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.

Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar.

Llegada la noche, estaba allí solo.

Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.

Jesús les dijo en seguida:
- «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»

Pedro le contestó:

- «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.»

Él le dijo:

- «Ven.

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:

- «Señor, sálvame.»

En seguida Jesús extendió la mano, lo   agarró y le dijo:

- «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?»
En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo:

- «Realmente eres Hijo de Dios.»

REFLEXIÓN:

El monte y el lago tuvieron una presencia grande en la manifestación de Dios a los hombres… ¿Por qué?

Porque, en el monte Horeb, enseñó a Elías de manera sencilla su poder inmenso –con los efectos devastadores de algunos fenómenos naturales- y el comportamiento amoroso que siempre tiene con las personas, con la brisa suave.

¿Reaccionamos ante las adversidades así?

La mayoría, cuando ven alterada su vida cotidiana con los fenómenos de la naturaleza que causan desolación y muerte, interpretan que es la respuesta correctora que da el Señor a nuestros comportamientos equivocados pero, por las vivencias de Elías, podemos intuir que el Señor está junto a nosotros siempre y que la causa del dolor debemos buscarla en nuestro entorno y en nosotros.

Pasaron los años y Jesús, en el lago de Genesaret, dio de comer a la multitud, lo que enseñaba que debían hacer con el hambriento.

Al acabar, les pedirles que embarcaran y le esperaran en la otra orilla, Él se retiró al monte a orar y después se acercó hasta ellos andando sobre las aguas. Lo ocurrido a Pedro es la prueba de la poca fe que tenían… ¿Cómo la tenemos nosotros?

Hoy, el entorno donde ocurrieron los hechos ya no es el mismo pero sí permanece viva la certeza de las grandes realidades que allí ocurrieron.

Debemos aprender de este relato que tener FE cuando nos veamos perdidos es el camino… ¿Qué debemos hacer?

Mantener la calma y la confianza total en el Padre porque Él siempre acude en nuestra ayuda.

Pablo se muestra dolorido con los judíos porque no comprendieron que Jesús, siendo uno de ellos, los hizo hermanos suyos e hijos del Padre y, además, les regaló: La alianza, la ley, el culto, las promesas y disfrutar de la presencia del Padre.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario