Colaboración de Manuel Sánchez García
Pobre
almendro,
que
sólo entre luceros,
pasas
las noches,
recubierto
de hielo negro.
Qué
difícil es para ti,
almendro
mío,
pasar
el invierno,
sin
flor y escalofrío.
No
llores entre tus ramas,
pues
corren por tu piel,
entristecidas
escarchas,
empalagosas
como la miel.