sábado, 25 de mayo de 2019

EL AMOR, LA VERDAD Y LA PAZ


Colaboración de Paco Pérez
LOS TRES PILARES DE LAS RELACIONES HUMANAS
Jesús nos regaló la Iglesia, lo hizo para que ella guiara nuestros pasos en su ausencia y, para que aclaráramos nuestras dudas, nos dejó su ejemplo de vida. Cuando surgieron en las primeras comunidades cristianas sus miembros acordaron buscar respuestas para los temas que las causaban pues en toda sociedad siempre se corre el riesgo de que la masa social no interprete el mensaje de la misma manera… ¿Por qué?
Porque siempre nos encontramos con personas que dan prioridad a lo tradicional y otras que son partidarias de saber interpretar en cada momento de la historia los cambios que debemos aplicar a los hechos. La “circuncisión” se convirtió en motivo de confusión porque unos estaban a favor, para defenderla acudían a las normas del pasado, y otros preferían caminar amparados en la esencia del legado de Jesús.
 
En Jerusalén, una vez reunidos con la comisión que encabezaban Pablo y Bernabé, zanjaron la situación creada y, después de hablar con los apóstoles y presbíteros, nombraron a personas de confianza que llevaran el escrito en el que hacían constar la postura que habían tomado, guiados por el Espíritu Santo: [no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.]. Está en HECHOS 15, 1-2. 22-29.
En nuestros días, los cristianos tenemos que decidir si nos encanta permanecer anclados en las “tradiciones”, de hacerlo demostraremos que sólo estamos en plantilla, o si “razonamos” y decidimos que debemos implicarnos con fuerza en las cosas de Dios… ¿Cómo tomamos el camino correcto?
Preocupándonos de descubrir si lo que hacemos se ajusta a lo que Jesús predicó o si nos limitamos a participar en “actos tradicionales” que los hombres hemos convertido en normas que no nos comprometen a nada.
Para Jesús, quienes cumplen sus mandatos es porque le aman, aman al Padre y Éste los ama también a ellos. Así, todo estará en perfecta armonía pues el amor es el pilar que sustenta la actuación del cristiano en todos los ámbitos de la sociedad y con él se establece una consistente cadena en la que todos se ayudan, ahí está el secreto por el que las personas permanecen unidas.
Leamos Juan 14,23-24:
[Jesús le respondió:
- Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado.].
En Juan  14,25-26 les anunció que iba a morir, les planteó esa verdad como algo necesario y no como una catástrofe para quienes lo habían seguido; sería un hecho necesario que traería beneficios a los hombres… ¡La venida del Espíritu Santo!
¿Por qué?
Porque cuando Él les hablaba sus mensajes no eran comprendidos y, después de su muerte, el Espíritu Santo serviría a todos de ayuda y con Él podrían recordar y comprender sus palabras.
[Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.].
Jesús les comunicó que su muerte sería una marcha temporal, que iría al Padre y que regresaría. Entonces les dijo que cuando se cumplieran sus palabras, lo sucedido serviría a los hombres para que comprendieran la razón de su venida y la grandeza del Padre. También les habló de la PAZ verdadera y de los peligros que hay detrás de la que proponen los hombres. 

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