miércoles, 13 de mayo de 2026

LA ASCENSIÓN AL CIELO

                                           Colaboración de Paco Pérez

¿PRACTICAMOS SU EJEMPLO?

TEXTOS, para meditarlos:

1ª LECTURA: HECHOS: 1, 1-11
En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo.

Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les hablo del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les recomendó:

- «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.»

Ellos lo rodearon preguntándole:

- «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
Jesús contestó:

- «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»

Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

- «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?

El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»

SALMO RESPONSORIAL: 46

R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

Pueblos todos batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. R.

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas; tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. R.

Porque Dios es el rey del mundo; tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R.

2ª LECTURA: EFESIOS 1,17-23

Hermanos:
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.

Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

EVANGELIO: MATEO 28, 16-20

Los once discípulos fueron a Galilea al monte donde Jesús los había citado. Al verlo se postraron ante él, pero ellos mismo dudaron.

Jesús se acercó y les habló así: Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".

REFLEXIÓN:

Jesús -después de resucitar- convivió con los discípulos, les dio los consejos finales para que la Palabra llegara a todas las personas, se despidió y subió al Cielo.

Hablamos del Cielo y de la Ascensión de Jesús a él pero… ¿Comprendemos realmente qué son?

Cuando no entendemos la comunicación de los hechos de Dios, a veces, pedimos palparlos. Pasan los años, ésta se hace más entendible y nuestra comprensión mejora porque no se nos habla del Cielo como un lugar de llegada y final de trayecto sino de una situación indescriptible en la que estaremos mejor, que existe aunque no sea tangible, que está cerca de nosotros y que será una vivencia nueva que nos transformará totalmente porque en ella no tendremos los elementos que nos agobian aquí a diario: El trabajo, la incomprensión, la guerra, el dolor, la enfermedad, la soledad, la indiferencia...

Alcanzar ese objetivo no es tarea fácil pero lo conseguiremos siguiendo las propuestas de Jesús pues Él vino desde ese lugar desconocido para nosotros, la aspiración de quienes creen de verdad.

Cuando Jesús acabó su misión terrenal ocurrió el hecho extraordinario de su Ascensión al Cielo, donde nos espera. Afirmar o negar ese hecho no es el camino pero buscar la verdad siguiendo la lógica sí: Cuando viajamos es por alguna razón y, cuando resolvemos lo que nos hizo trasladarnos, regresamos de nuevo a casa. Luego, si Cristo vivía en el Cielo y sabemos a qué vino pues cuando acabó su misión terrenal es lógico que regresara de nuevo a él.

El camino del Cielo lo mostró de manera práctica y ahora tenemos que responderle haciendo bien nuestros deberes. No olvidemos que mirar sólo a las estrellas y no preocuparnos jamás de quienes caminan a nuestro lado estrellados es un error que nos debe hacer reflexionar para reconducir nuestros actos diarios y pedir perdón por nuestros errores… ¿Lo hacemos?

En MATEO 28, 20 se nos dice:

[…Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.].

Si Jesús subió al Cielo y está a nuestro lado a diario ayudándonos… ¿Ya está nuestro futuro celestial resuelto?

Opino que alcanzar el Cielo necesita de esfuerzo personal y que no basta con rezar mucho mirando a las estrellas y preocupándonos poco de quienes caminan a nuestro lado… ¿Hemos pensado que esa persona que se acerca pidiéndonos comida y no la atendemos puede ser Jesús probándonos?

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