jueves, 7 de mayo de 2026

AMAR A DIOS

                                             Colaboración de Paco Pérez

Y GUARDAR SUS MANDAMIENTOS

TEXTOS, para meditarlos:

1ª LECTURA: HECHOS APÓSTLES 8, 5-8.14-17

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por los fieles, para que recibieran el Espíritu Santo; aún no había bajado sobre ninguno, estaban sólo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

SALMO RESPONSORIAL: 65

R. Aclamad al Señor, tierra entera.

Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!» R.

Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre. Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. R.

Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente. R.

Fieles de Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. R.

2ª LECTURA: PEDRO 3, 1. 15-18

Queridos hermanos:

Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo; que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal.

Porque también Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

EVANGELIO: JUAN 14, 15-21

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.

Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad.

El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros.

No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo.

Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros.

El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.

REFLEXIÓN:

Las personas debemos plantearnos qué es Dios para nosotros y si la respuesta es correcta pues, como todo cambia, nosotros también nos adaptaremos a los tiempos analizando cómo era la respuesta que dábamos antes y después de Jesús.

Antes, se mostraba a Dios como un “señor” pero no como un “padre” bondadoso que nos ama y, a nosotros, como “siervos” que sólo tenían una opción válida, cumplir escrupulosamente su Ley para presentarnos a Él cargados de méritos y recibir su perdón pero no se nos decía que éramos sus hijos.

En este modelo sólo había dos opciones válidas: Dios era perfecto, las personas imperfectas y no podía ser así porque si somos obra suya no podemos ser imperfectos sino que algo fallaba en la errónea propuesta religiosa que les enseñaba la tradición.

Jesús cambió el planteamiento anulando el formato de “señor-siervo” hablándoles del Padre, del Hijo y del Espíritu y así nos restauró la condición perdida.

Ahora debemos elegir entre olvidarnos de lo caduco para relacionarnos con Dios como “Padre-hijos”, seguir al Jesús bondadoso y misericordioso que fue detenido y crucificado por defender la verdad, la justicia y ayudar a los débiles o hacerlo siguiendo a ese otro Jesús que nos hemos inventado para que la conciencia no nos moleste.

¿Qué modelo debemos seguir?

En Juan 14,15 se nos ayuda a elegir bien: [Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.].

Dios los entregó a Moisés para que nos guiaran y Jesús, años después, nos enseñó de manera práctica cómo recorrer el camino que muestran: Compartiendo el sufrimiento ajeno, ayudando al que tiene hambre, defendiendo la verdad, denunciando la mentira y la injusticia, amando a los demás como hermanos…

En estos tiempos también se nos proponen otros “caminos” dándoles contenidos religiosos pero están condimentados con turismo, gastronomía, folklore… ¿Los pasamos por el tamiz del evangelio para reflexionarlos y comprender la mentira que hay en ellos?

Un ejemplo práctico del nuevo concepto de relaciones con el Padre lo enseñaron Esteban y Felipe pero fueron perseguidos, mataron a Esteban y Felipe huyó a Samaría, donde predicaba y bautizaba a quienes se convertían. Sus avances evangelizadores llegaron hasta Jerusalén, Pedro y Juan lo visitaron, comprobaron sus logros y, con su ejemplo, se mantenían unidos, la Iglesia se consolidó, oraban por los fieles, los bautizaban y recibían el Espíritu Santo.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario