Colaboración de Paco Pérez
¿DÓNDE ESTÁ EL CIELO?
Jesús, después de resucitar, convivió con sus discípulos y les dio los
consejos finales, les encargó evangelizar para que la Palabra llegara a
todos los lugares, se despidió y subió al Cielo.
Se
nos habla de la Ascensión de Cristo y del Cielo pero… ¿Sabemos cómo es y dónde está?
En
1 Tim 6, 16 encontramos una buena ayuda:
[… habita en una luz inaccesible…].
No entendemos bien los mensajes de Dios y por esa verdad, a veces, algunas personas necesitan palpar las cosas; con el Cielo nos ocurre igual. Con el paso de los años nuestra comprensión ha mejorado y ya no hablamos de él como un lugar de llegada y final de trayecto sino de una situación indescriptible en la que estaremos mejor. Ésta no es tangible pero sí existe y está cerca de nosotros, una vivencia nueva que nos transformará totalmente pues en ella no nos toparemos con los elementos que nos agobian a diario: El trabajo, la incomprensión, la guerra, el dolor, la enfermedad, la soledad, la indiferencia...