viernes, 27 de febrero de 2026

CONFIAR EN JESÚS

Colaboración de Paco Pérez

CAMBIO Y COMPROMISO

TEXTOS, para meditarlos:

1ª LECTURA: GÉNESIS 12, 1-4a

En aquellos días, el Señor dijo a Abrahán:

- «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré.

Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición.

Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.»

Abraham marchó, como le había dicho el Señor.

SALMO RESPONSORIAL: 32

R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de

hambre. R.

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R.

2ª LECTURA: 2 TIMOTEO 1, 8B-10

Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.

Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio.

EVANGELIO: MATEO 17, 1-9

Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto.

Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él.

Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:

- «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:

- «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.»

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:

- «Levantaos, no temáis.»

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

- «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

REFLEXIÓN:

Jesús subió al Tabor acompañado de Pedro, Santiago y Juan. Mientras oraban, su aspecto físico cambió, resplandecía, y así les mostró su condición divina.

Ver a Moisés y Elías hablando con Él les hizo comprender que era hijo de Dios y su fe quedó fortalecida. Finalmente, una nube los rodeó, habló Dios y les dijo: Este es mi Hijo amado... escuchadlo.

Con esta escena se invita a los cristianos a participar en la gloria divina de Jesús, mediante la transformación espiritual personal y el trabajo responsable en la comunidad.

Pablo cambió, vivió comprometido con la evangelización y lo encarcelaron. Desde ella escribió a Timoteo para animarlo a predicar y a llevar una vida esforzada, digna y justa para que Él, con su misericordia, le ayudara en los momentos difíciles que la vida nos plantea a diario y, al final de nuestra etapa terrenal, nos acoja.

Hoy, la precariedad vital empuja a las personas a trasladarse del lugar habitual de residencia a otro. Lo hacen por no tener trabajo, persecución religiosa o política, catástrofes naturales, deseo de mejorar… Este tema actualiza lo que protagonizó Abraham pues, aunque los hechos son diferentes, él también emigró por petición de Dios. Es un ejemplo curioso porque viviendo aposentado se marchó con la familia para ser un emigrante que no sabía qué iba a encontrar en otro lugar y cómo serían acogidos pero al hacerle el Señor aquella propuesta precisa él la aceptó sin dudar empujado por su fe y confianza en Él, recogieron las pertenencias y marcharon al lugar prometido.

¿Qué diferencia hay entre el emigrante Abraham y uno de hoy?

Aunque Abraham también viajó sin papeles él llevaba lo más importante, la confianza en la PALABRA recibida de Dios.

En nuestros días, hay emigrantes porque huyen del hambre y la muerte con la ilusión de tener una vida digna para ellos y sus familias pero en el lugar de destino

vuelven los sufrimientos porque se convierten en un problema para el sistema porque no hay leyes reguladoras que les den la respuesta que necesitan para trabajar e integrarse en la sociedad con recursos propios, libertad e independencia personal.

Con regulación, los países receptores comunicarían sus necesidades laborales, el inmigrante viajaría en medios seguros y con contrato desde su país, tendría alojamiento, cotizaría, validaría sus aportaciones y serían derechos para el presente y el futuro porque, cuando terminaran el contrato, retornarían a sus países de origen y regresar.

Así acabaría el tráfico ilegal de personas, viajes peligrosos en pateras, muertes, ocupación ilegal de viviendas, delincuencia…  

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