Colaboración de Paco Pérez
En
todos los pueblos hay un paisaje que está adornado por unos elementos
característicos que lo hacen singular, la vegetación propia es uno de ellos, en
Villargordo el olivar y en Palestina el olivo, la higuera y la vid.
Los
relatos bíblicos nos muestran la enseñanza de Jesús, el uso que hacía de los bienes de la tierra mientras les
hablaba, hoy es la vid, y la utilizó
para que el pueblo comprendiera el significado de sus palabras.
Oseas describió a
Israel como una “viña floreciente, que
produce frutos en abundancia”.