Colaboración de José Carlos Castellano
LA HORA
Un
señor andaba deprisa por una calle y se dirige a otro que viene en dirección contraria:
-Oiga,
¿Me podría decir qué hora es?
-Si
claro, son las veintidós horas.
-¡Joder, qué tarde!
El
señor se ofendió y le respondió cabreado:
-¡Coooño,
pregunta antes!







