Colaboración de Pérez López
EL ESPÍRITU SANTO TRANSFORMA
Los
apóstoles estaban reunidos y, por
temor a los judíos, tenían las puertas bien atrancadas pues no querían que les pasara
lo que le habían hecho a Jesús.
Éste,
sin esperarlo los reunidos, apareció en medio de ellos y, como hace todo aquel
que llega de fuera, los saludó, se identificó mostrándoles sus heridas, se
alegraron mucho cuando lo reconocieron y Él
les repitió el saludo:
- [Paz a vosotros. Como el Padre me ha
enviado, así también os envío yo.].
A
continuación les dijo:

