Colaboración de Manuel Sánchez García
En
el mayor de los casos, nuestros ansiosos enmedallados gobernantes, hacen uso de
la defensa de muchos pilares del sistema y que siempre están ligados, en mayor
o en menor medida, al bienestar de la sociedad y de sus diferentes pueblos. Un
uso que más que defensivo es, claramente, la más pura y camuflada demagogia
sobre todo aquello que nos toca muy profundamente: la familia, la economía, el
trabajo en todas sus vertientes, la sanidad, la historia de nuestras urbes, la
cultura de las mismas, etc.
La
cultura ha sido, es y será esencia imborrable de muchos pueblos en los cuales
filósofos, escritores, ensayistas, músicos, bailaores, pintores, etc, han
plasmado en su obra la tradición más profunda, real y los mejores valores que
reúne una nación y su gente.