Colaboración de Paco Pérez
¿QUÉ FUE Y QUÉ DEBE SER?
El
Templo de Jerusalén polarizaba el movimiento religioso de Israel antes de
Jesús, en él todo estaba regulado: Quienes tenían que atender los servicios
religiosos, dónde tenían que ofrecerse, qué tenían que presentar a Dios,
cuándo, qué cantidades, dónde debían realizarse las compras para los
sacrificios… También estaban regulados los espacios para orar y quienes podían
estar en cada uno de ellos.
Su
grandeza deslumbraba a las personas al visitarlo y después manifestaban su
admiración por las cosas materiales que había en él. Lo comprobamos en LUCAS 21, 5-6: [En aquel tiempo, algunos
ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús
les dijo:
-Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra:
todo será destruido.].