martes, 5 de noviembre de 2019

LAS COSAS DE NERJA


Colaboración de Paco Pérez
JUANICO “AVISPAS” Y ÁGUEDO
JuanicoAvispas” y Águedo eran muy amigos y se juntaban con frecuencia para tomar unas copas en el bar. Una tarde volvieron a reunirse y conversando Juanico le contó lo que le ocurrió cuando un día iba por el campo y, como se encontraba muy cerca del cortijo de “Pedroche”, decidió hacerles una visita.
- ¿Quién hay por aquí?
- ¡Pasa Juanico, estamos en la cocina! –le contestaron.

Me guié por las voces y así llegué hasta ellos, entonces comprobé que estaban comiéndose unas migas. Después de saludarnos ellos siguieron comiendo, yo permanecí de pie junto a ellos mientras los observaba y así pude comprobar cómo las cucharas iban y venían sin parar desde la sartén hasta la boca.
- ¿Cómo acabó la visiiita? – le preguntó Águedo.
– Estuve mirándolos un rato y, como nadie me dio una cuchara, pues me fui.
Juanico, siguiendo su costumbre, no soltó la palabra y le contó al paciente Águedo otra historia de las suyas:
- Esta mañana he pasado por el cortijo de Frasquito y, mientras estaba allí, he visto como una de sus vacas ha parido cinco hermosos becerros.
Águedo conocía muy bien el tema y, además, como sabía de qué color eran las historias de Juanico pues explotó y le dijo:
- Eso es imposible, si sólo tiene cuatro tetas… ¿Cómo mama el quinto beceeerro?
Juanico no se preocupó por la pregunta y le contestó así:
- Pues hará lo mismo que yo hice en el cortijo de “Pedroche” con las migas, mirar a los otros.

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