domingo, 11 de octubre de 2015

EL DINERO ESCLAVIZA, LA GENEROSIDAD AMOROSA LIBERA

Colaboración de Paco Pérez
El hombre, cuando es joven, se preocupa de su progreso personal y para así logra “atesorar” propiedades que le proporcionen el bienestar terrenal a él y a los suyos. Por esa realidad labora sin escatimar esfuerzos y cuando menos se lo espera aparecen en su salud las goteras inesperadas que tiene que reparar corriendo, en ese momento se da cuenta de que su edad está avanzada y, si tiene ciertos principios, entonces se preocupa de hacer las paces con Dios y de averiguar lo que tiene que hacer para asegurarse el futuro que tendrá “en el más allá”. El gran error de este modelo de hombre es justamente ese, pasarse la vida gestionando los “tesoros materiales” para acumularlos siguiendo su criterio personal y, al final de su vida, también intenta gestionar con Jesús el poder seguir con su vida de rico en el Reino, siguiendo el mismo criterio que tuvo siempre.
Es un error generalizado de la humanidad el olvidar que la gestión de los bienes se debe hacer pensando en los POBRES, porque son el PRÓJIMO y él es la gran preocupación de Jesús.
No trabajamos en esa dirección porque no conocemos la PALABRA de Dios, si lo hiciéramos comprenderíamos que es clara y que sirve para encauzar o sancionar los comportamientos del hombre. Si lo hacemos de la forma incorrecta que tenemos por norma es porque nos atrevemos a interpretarla de la manera que más nos favorece y para así poder justificar nuestras desviaciones.
Tomemos como ejemplo, para que nos muestren lo que hacemos, las lecturas de hoy, para ello nos fijaremos en la conversación de Jesús con el joven rico y así después podremos razonar:
- [Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?].
– [¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.] –le contestó Jesús.
La Iglesia está formada por hombres con virtudes y defectos pero tomaré como referencia de comportamientos con el prójimo una realidad que se repite y que yo no comprendo si tomo las palabras de Jesús:
- [No hay nadie bueno más que Dios.].
Cuando de la interpretación de la Biblia se trata no me gusta que sr hagan cosas que nos lleven, siendo unos ignorantes, a pensar que no se debían de hacer. El ejemplo que sustenta mi pensamiento está en que nos proponen con suma frecuencia a personas que fueron muy dignas en su vida y que dieron ejemplo, después de morir son elevadas a los altares como santos.
Opino así porque Jesús colocó al joven rico el filtro para reprochar la opinión humana sobre los demás y sólo salvó a Dios, ni Él se aprobó en ese campo… ¿Cómo es posible que los hombres responsables de la Iglesia se olviden de este pasaje y no paren con las santificaciones por muy buenas que fueran estas personas, nadie lo duda?
La prudencia y la sabiduría son dones que Dios nos regala para que, administrados al unísono, tengan un valor único en quienes saben apreciar lo recibido. Cuando caminamos alejados de la razón nos emparentamos con otros valores perniciosos que el hombre ha elevado a una categoría que no le corresponde, el afán de acumular riqueza.
Si el hombre diera prioridad a la sabiduría en sus peticiones a Dios, así lo hizo Salomón, y se olvidara de lo que realmente esclaviza al hombre, las propiedades materiales, entonces habría apostado por lo que de verdad le da libertad y felicidad pues en cada momento sabría elegir el camino adecuado.
El Papa tuvo un encuentro en Cuba con los obispos y religiosos, les reclamó pobreza y misericordia, antes había escuchado los testimonios de un Obispo y de una Hermana de la Caridad. Cuando en su intervención habló de la “pobreza” les recordó el texto evangélico de hoy, expuso la necesidad de servir a quienes necesitan ayuda humana y material porque la sociedad da la espalda a esa responsabilidad como el joven rico del evangelio debido a que también tememos a la “pobreza”, este problema pasa a diario delante de nosotros y la respuesta que damos es mirar para otro lado. El hombre debe saber que puede ser el más listo para ganar recursos materiales pero esa capacidad le hará ser el último en el Reino.
También habló con crudeza de las comunidades religiosas que acumulan dinero y Dios, que no desea que actúen así, les manda un ecónomo despilfarrador que los lleva a la ruina.





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