lunes, 5 de octubre de 2020

ROMANCE DEL CAMINANTE

 Colaboración de José Martínez Ramírez

II

Otro día, el caminante…
¿qué derroteros tomará?
En la vida quien sabe
porqué lugar caminará,
si no recuerda su nombre,
cosa poco habitual.
Anduvo hacia Almenara
donde Paco guardará,
la perdiz bravía tan bella,
la pajarería en general.
El conejo y la liebre
fauna y flora de olivar.
Desde el Cerro de Jaén
descansa para recordar,
cuando la mies con el viento
bailaba al verde compás,
de lejanas primaveras
cuando ausente el olivar,
dejaba a la codorniz,
en sus trigales anidar.
Por el Camino Lucena,
prosigue con su caminar,
la Casilla del Pollico,
ausente de su lugar
y por el otro camino,
que a Almenara llegará,
la casilla de Miguelón
derrumbada… ¡Qué pena da!
Las olivas de don Andrés,
quedaron en la linde atrás
Almenara de fatigas,
con su escuela al entrar.
En el Cortijo del Nieto
la paloma echa a volar,
y su charca de ensueño
también dejó su humedad.
Pasamos por el “pozo dul”
y ya en la Cañada del Moral
a nuestra espalda quieta,
Madrigueras sesteará.
El Camino de la Mancha,
que en Mancha Real morirá,
dejamos a la derecha,
y en Villargordo una vez más.

 

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