domingo, 21 de junio de 2020

LA SOMBRA DE ADÁN


Colaboración de José Martínez Ramírez
Tenía una goma de Milán
dentro de mi cartera,
iba también el compás
junto a unas monedas.
Tres gatos rubios para jugar,
bajo las escaleras,
una comba para saltar
un cine, mi caja de madera.
Unos patos, la sombra de Adán
dormido bajo la higuera.

la Cueva de Alibabá
se quedó ya sin puerta
los recreos en clave de fa
para soñar con estrellas
de la mano de D. Sebastián
donde arrió su bandera
una parra, un trato, la mar
dentro de una botella.
Muchas ganas de cantar
aquella voz prisionera.
Heidi, Marco, que lejos está,
Furia y Mazinger Z,
Curro Jiménez, Sandokán,
aquella mi vez primera.
Cruyff, Muller, Franz,
un abejaruco, una gineta.
Los peces del Pilar,
un beso en la Vegueta.
Era gris la Derbi Variant
y verde mi bicicleta.
Un balón de fútbol para jugar,
y en la escuela vieja
un potro para saltar,
es Santiago mi feria.
Antes las Flores y Navidad,
esta última es más seria.
Que no se enfade el gañán
de las “ogaillas” en la alberca
de Juan el “posadero”, un chaval
que no vivía por allí cerca.
Alonso “el del carro y su santoral
de mil conejos sin chistera,
allí aprendí yo a nadar,
donde descubrí las verbenas.
Otro día me fui a rebuscar
con mis primos de la carretera,
Miguel se llama el zagal,
Brígida como su abuela.
Los sábados daban Tarzán
los lunes a la escuela
con costillas para el zorzal,
y el sabor a canela,
del arroz con leche del bar
donde escondía la cartera.
Veía con mi hermano Juan
peliculones de bandera,
unas bolas de cristal,
Un yo-yo sin cuerda,
el Guerrero del Antifaz,
el Jabato y Fideoel poeta”,
Capitán Trueno jamás
perdió una sola guerra.
Luego llegó la pubertad
sin llamar a la puerta,
una nube de libertad
me subió a cuestas.
Las cosas de esa edad
las dejé en las estrellas
del Almendrao de madruga,
mi luna era más esbelta.
La besé por curiosidad
y nunca lo supo ella.
Qué lejos queda ya
mi pobre higuera
aquella sombra de Adán
y todo lo que yo quisiera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario