Colaboración de Paco Pérez
EL AGUA QUE CALMA LA SED
TEXTOS, para
meditarlos:
1ª LECTURA: Éxodo 17,3-7
Colaboración de Paco Pérez
EL AGUA QUE CALMA LA SED
TEXTOS, para
meditarlos:
1ª LECTURA: Éxodo 17,3-7
Colaboración de Paco Pérez
CAMBIO Y COMPROMISO
TEXTOS, para
meditarlos:
1ª LECTURA: GÉNESIS 12, 1-4a
En aquellos días, el
Señor dijo a Abrahán:
- «Sal de tu tierra y de
la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré.
Haré de ti un gran
pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición.
Bendeciré a los que te bendigan,
maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias
del mundo.»
Abraham marchó, como le había dicho el Señor.
Colaboración de Paco Pérez
VENCERLA O CAER
TEXTOS, para
meditarlos:
1ª LECTURA: GÉNESIS 2, 7-9; 3, 1-7
El Señor Dios modeló al
hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se
convirtió en ser vivo.
El Señor Dios plantó un
jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
El Señor Dios hizo brotar
del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, el
árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y
el mal.
La serpiente era el más
astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la
mujer:
- «¿Cómo es que os ha
dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?»
La mujer respondió a la
serpiente:
- «Podemos comer los
frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en
mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No comáis de él ni lo toquéis, bajo
pena de muerte."
La serpiente replicó a la
mujer:
- «No moriréis. Bien sabe
Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el
conocimiento del bien y el mal.»
La mujer vio que el árbol
era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tomó del fruto,
comió y ofreció a su marido, el cual comió.
Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.
Colaboración de Paco Pérez
UN DEBER PARA TODOS
TEXTOS,
para meditarlos:
1ª
LECTURA: ECLESIÁSTICO 15, 16-21
Si quieres, guardarás los mandatos del Señor, porque es prudencia cumplir su voluntad; ante ti están puestos fuego y agua: echa mano a lo que quieras; delante del hombre están muerte y vida: le darán lo que él escoja. Es inmensa la sabiduría del Señor, es grande su poder y lo ve todo; los ojos de Dios ven las acciones, él conoce todas las obras del hombre; no mandó pecar al hombre, ni deja impunes a los mentirosos.
Colaboración de Paco Pérez
SIENDO SAL Y LUZ
TEXTOS, para
meditarlos:
1ª LECTURA: ISAÍAS 58, 7-10
Colaboración de Paco Pérez
ARREPETIMIENTO Y ENMIENDA
TEXTOS, para
meditarlos:
1ª LECTURA: SOFONÍAS 2,3; 3, 12-13
Buscad
al Señor, los humildes, que cumplís sus mandamientos; buscad la justicia,
buscad la moderación, quizá podáis ocultaros el día de la ira del Señor.
«Dejaré
en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el nombre del Señor.
El resto de Israel no cometerá maldades, ni dirá mentiras, ni se hallará en su boca una lengua embustera; pastarán y se tenderán sin sobresaltos.»
Colaboración de Paco Pérez
IMPLICA CAMBIAR
TEXTOS, para meditarlos:
1ª LECTURA: ISAÍAS 8, 23b-9, 3
Colaboración de Paco Pérez
JUAN, EL TESTIGO
TEXTOS, para
meditarlos:
1ª
LECTURA: ISAÍAS 49, 3. 5-6
El
Señor me dijo:
«Tú -eres- mi siervo, de quien estoy
orgulloso.»
Y ahora habla el Señor, que desde
el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le
reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-
«Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.»
Colaboración de Paco Pérez
JESÚS LO PIDIÓ…¿Y
tú?
TEXTOS, para
meditarlos:
1ª
LECTURA: ISAÍAS 42, 1-4. 6-7
Así
dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien
prefiero.
Sobre él he puesto mi espíritu, para que
traiga el derecho a las naciones.
No gritará, no clamará, no voceará por
las calles.
La caña cascada no la quebrará, el pábilo
vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se
quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las
islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he
formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.
Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»