viernes, 31 de julio de 2026

DIOS SIEMPRE AYUDA

                                             Colaboración de Paco Pérez

LAS PERSONAS DUDAN

TEXTOS, para meditarlos:

1ª LECTURA: ISAÍAS 55, 1-3

Así dice el Señor:

Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde.
¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura?
Escuchadme atentos, y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.
Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis.
Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David.

SALMO RESPONSORIAL: 144

R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R.

Los ojos de todos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente. R.

El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R.

2ª LECTURA: ROMANOS 8, 35. 37-39                      

Hermanos:
¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo: la aflicción, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada?

Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

EVANGELIO: MATEO 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos.

Al desembarcar, vio Jesús el gentío, sintió compasión y curó a los enfermos.

Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:

Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer. 

Jesús les replicó:
No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.
Ellos le replicaron: Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.
Les dijo: Traédmelos.

Mandó a la gente que se recostara en   la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

REFLEXIÓN:

Dios nos regaló los alimentos pero el egoísmo complicó la convivencia tanto que ese bien colectivo pasó de ser un bien común gratuito a un bien especulativo que es controlado por unos pocos, esta realidad ocurre y ocurría en el pueblo de Israel donde el mismo problema quedaba plasmado en las escasez alimentaria del pueblo y la abundancia que había en las familias pudientes y la clase sacerdotal.

Hoy siguen sin estar bien distribuidos los bienes recibidos de Él y el salario no es suficiente pues no es empleado bien y porque una parte importante se gasta en caprichos personales.

El Señor sigue aconsejándonos que seamos correctos y, a pesar de nuestros errores, mantiene que seguirá cumpliendo la promesa que hizo a David.

Vino Jesús y las personas lo seguían por donde iba porque lo que decía y las cosas buenas que hacía a los necesitados no pasaban desapercibidas, por esa realidad la muerte del Bautista le afectó mucho y se marchó en una barca para poder orar y meditar en soledad pero las gentes no lo entendieron, lo siguieron por tierra y esperaron que desembarcara para escucharlo.

Él comprendió los problemas de las personas, las curó y después multiplicó los panes y los peces porque su gran preocupación era ayudar a quienes tenían necesidades. 

Este ejemplo caló hondo en quienes seguían sus enseñanzas y ya fue la gran preocupación de sus vidas.

También les enseñó, y nos enseña ahora, que debemos empezar por desprendernos de lo poco que tenemos para compartirlo con quienes no tienen nada, queda reflejado con la acción sincera de ofrecer lo que había, CINCO panes y DOS peces para que comieran y Él completó lo que faltaba a ese gesto solidario de quienes ofrecieron lo que tenían a cambio de nada.

Pablo, preocupado por la relación entre los hombres y el Padre, se preguntó… ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

Jesús sufrió las consecuencias de las acciones de los hombres y éstas le causaron aflicción, angustia, persecución, hambre, desnudez… y los otros peligros reales que nos acechan a diario pero debemos mostrarnos convencidos de poder vencerlos porque Él nos ama, está siempre a nuestro lado y por eso nada podrá apartarnos del amor de Dios, el que se manifestó en Jesús.

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