viernes, 25 de septiembre de 2026

UNOS DICEN LO QUE HARÁN

                                         Colaboración de Paco Pérez

JESÚS HACÍA… ¿Y NOSOTROS?

TEXTOS, para meditarlos:

1ª LECTURA: EZEQUIEL 18, 25-28

Así dice el Señor:
«Comentáis: "No es justo el proceder del Señor.
Escuchad, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió.
Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.»

SALMO RESPONSORIAL: 24

R. Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

 

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando. R.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R.

El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R.

2ª LECTURA: FILIPENSES 2, 1-11

Hermanos:
Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.
No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

EVANGELIO: MATEO 21, 28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

"¿Qué os parece?

Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña".

Él le contestó: "No quiero".

Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor".

Pero no fue."

¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?"

Contestaron: "El primero".

Jesús les dijo: "Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aún después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis".

REFLEXIÓN:

Cuando tenemos contratiempos culpamos al Señor pero… ¿Reflexionamos sobre nuestro comportamiento diario en la familia, el trabajo o la convivencia social?

Si lo hiciéramos comprobaríamos que, a lo mejor, nosotros somos las causantes de nuestros males.

El Señor nos recuerda que quienes se apartan de la justicia abrazan el mal y muere en ellos la bondad pero si se arrepienten y retornan a ella reciben el perdón.

El Salmo nos guía: [Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad…].

Pablo les recordaba que si vivían empujados por el mismo Espíritu permanecerían unidos, serían comprensivos los unos con los otros actuarían con sencillez, huirían de la equivocada idea de destacar por encima de los demás pues así evitarían las discrepancias y las rivalidades, las que apartan del buen camino a quienes buscan los intereses personales y no el bien de la comunidad.

Para reforzar su propuesta les recordó que Jesús, siendo quien era, se hizo el más humilde sometiéndose a la muerte pero después fue elevado por el Padre a la categoría que le correspondía, nosotros debemos no olvidar ese hecho y reconocérselo siempre.

Nuestra respuesta a las propuestas del Señor no suele estar a la altura de lo que espera de nosotros. Le respondemos así porque la creencia no está bien arraigada en nosotros y las acciones son el fiel reflejo de cómo somos realmente. Otras veces sí respondemos acertadamente pero nos olvidamos pronto del cambio, bajamos el nivel del esfuerzo y retrocedemos.

Hoy se nos enseña que el problema no está en rechazar al Señor sino en no reflexionar, no cambiar y seguir practicando el mal… ¿Por qué?

Porque Dios siempre espera que rectifiquemos pues quienes regresan a su camino son acogidos pero quienes dicen sí para quedar bien ante los demás y después continúan por el camino equivocado éstos no serán bien recibidos.

 

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