Colaboración de Paco Pérez
¿LO ESCUCHAMOS?
TEXTOS, para
meditarlos:
1ª LECTURA: ISAÍAS, 1-7
Voy a cantar en nombre de mi amigo un
canto de amor a su viña.
Mi amigo tenía una viña en fértil
collado.
La entrecavó, la descantó, y plantó
buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar.
Y esperó que diese uvas, pero dio
agrazones.
Pues ahora, habitantes de Jerusalén,
hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña.
¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo
no lo haya hecho?
¿Por qué, esperando que diera uvas, dio
agrazones?
Pues ahora os diré a vosotros lo que
voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su
tapia para que la pisoteen.
La dejaré arrasada: no la podarán ni la
escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre
ella.
La viña del Señor de los ejércitos es
la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido.
Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis:
asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.
SALMO
RESPONSORIAL: 79
R. La viña del Señor es la casa de Israel.
Sacaste
una vid de Egipto, expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste. Extendió sus
sarmientos hasta el mar, y sus brotes hasta el Gran Río. R.
¿Por
qué has derribado su cerca para que la saqueen los viandantes, la pisoteen los
jabalíes y se la coman las alimañas? R.
Dios
de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó, y que tú hiciste vigorosa. R.
No
nos alejaremos de ti: danos vida, para que invoquemos tu nombre. Señor, Dios de
los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. R.
2ª LECTURA: FILIPENSES 4, 6-9
Hermanos: Nada os preocupe; sino que,
en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras
peticiones sean presentadas a Dios. Y la
paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y
vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro,
amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que
aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.
EVANGELIO: MATEO
21, 33-43
En
aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo:
Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con
una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a
unos labradores y se marchó de viaje.
Llegado
el tiempo de la vendimia, envió a sus criados a los labradores para recibir los
frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados,
apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió
de nuevo a otros criados, más que la primera vez, e hicieron lo mismo. Por
último, les mandó a su hijo diciéndose: Tendrán respeto a mi hijo. Pero, los
labradores, al ver al hijo, se dijeron: Este es el heredero: Venid, lo matamos
y nos quedamos con su herencia. Y agarrándolo lo empujaron fuera de la viña y
lo mataron.
Y
ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?
Le
contestaron: Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a
otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo.
Y
Jesús les dice: ¿No habéis leído nunca en las Escrituras, la piedra que
desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular?
Es
el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.
REFLEXIÓN:
En la
lectura se compara al viñador con el Señor, las plantas con las personas, cómo
cuidamos nuestras cosas y Él las nuestras y las equivocadas respuestas que damos
a los contratiempos que nos ocurren, como fruto de nuestro egoísmo e
irresponsabilidad, con la actitud paciente que tiene con nosotros porque espera
que cambiemos.
Si justificamos
la actitud violenta del viñador cuando va contra todo y no reflexionamos nos confundiremos…
¿Por qué?
Porque sólo
habremos percibido que es una experiencia negativa frecuente por el dolor que
causa levantar algo con esfuerzo, cuidar todos los detalles, trabajarlo e ilusionarnos
y después no recibir la respuesta esperada pero… ¿Analizamos por qué le pasaron,
y pasan, estos desengaños?
Se equivocó
porque comenzó construyendo una atalaya para vigilar sus futuros frutos-
cimentó con egoísmo- y los protegió con tapias y vallados- para no compartir y sentirse
seguro- pero se olvidó de informarse, antes de emprender su aventura
viticultora, sobre qué plantas eran las adecuadas para esa clase de terreno y qué
climatología necesitaban para ser fructíferas.
Después,
cuando fracasamos y estamos doloridos, acusamos al Señor de castigador pero no
es así porque nos castigamos cuando no escuchamos los consejos antes de iniciarnos
en nuestras aventuras. Hoy, aún seguimos haciendo nuestras cosas con el mismo criterio
y, si nuestra viña no da dulces uvas, es porque no hemos escuchado los consejos
del Señor.
Jesús les
mostró otra imagen agrícola diciéndoles: Un viñador honesto arrienda su
propiedad a unas personas y éstas, cuando tienen que cumplir los acuerdos, se muestran
egoístas y ejecutan unas malas acciones para apropiarse de lo ajeno… ¿Nos
sorprenden estas realidades?
Pablo intentó
corregir estos errores aconsejando sobre cómo debíamos relacionarnos con las
personas y el Señor: En nuestro entorno siendo
nobles, justos, puros, amables… y, con Él, sin olvidarnos de ofrecerle nuestros
actos para que los juzgue y, después, esperar despreocupados si pusimos en
práctica sus consejos.
Debemos confiar en que Él, como es comprensivo y
misericordioso, no abandonará a quienes cumplen.
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